No hay lugar como Acapulco. Y no se trata solo de sus playas, ni de sus restaurantes, ni de sus eventos.
Siempre ha sido un favorito indiscutible, no solo por sus atardeceres, sino por todo lo que representa. Es ese destino que vive en la memoria de todos nosotros: los fines de semana eternos, las sobremesas con vista al mar, la sensación de libertad apenas pisas el puerto.
Muchos crecimos con una conexión profunda con esta playa. Veranos en familia, escapadas con amigos, celebraciones que terminaban en la arena. Para muchos, es literalmente una segunda casa. Un lugar al que siempre vuelves, aunque pasen los años.
Acapulco es agua de coco fría en la mano y mariscos frescos frente al mar. Son horas bajo el sol que se convierten en risas, en piel salada, en recuerdos que se quedan. Son noches que empiezan tranquilas y, sin darte cuenta, terminan siendo memorables. Es la fiesta eterna en lugares icónicos como Baby’O, donde generaciones han bailado hasta el amanecer. Y también es esa mezcla entre los clásicos de toda la vida y los espacios nuevos que traen una energía distinta sin romper la esencia.
Hoy, Acapulco vive una etapa de reconstrucción. El puerto se está levantando, recuperando su brillo sin perder lo que siempre lo ha hecho especial. Se siente más fuerte, más consciente, pero con la misma vibra que nos hizo enamorarnos desde el principio.
Y en medio de este momento, le da la bienvenida un año más al Abierto Mexicano de Tenis, una tradición que ya forma parte de su identidad. El Abierto no es solo una excusa para regresar. Es la confirmación de que Acapulco sigue siendo escenario de grandes momentos, de encuentros, de historias que después se cuentan entre amigos.
Donde quedarse

Palacio Mundo Imperial
Hotel Princess Mundo Imperial
Pierre Mundo Imperial
Restaurantes que valen la pena

Zibu
Shu
Muna
Praya
La fiesta que nunca para

Baby’O
Montana Bay
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