No todos los planes de San Valentín son sinónimo de cenas. Algunos de los mejores momentos surgen cuando no hay un plan cerrado, y si algo tiene Madrid es que su espontaneidad basta para hacerla especial, sin necesidad de cambios drásticos. Pasear sin tener un destino fijo, entrar a un bar de vinos como Alquimia Wine Bar o Casa Neutrale, con luz ambientada, reservar una mesa en un sitio nuevo o repetir ese restaurante que nunca falla sigue siendo un plan que nunca falla.
Los barrios más cool de Madrid
Barrios como Salesas, Justicia o Chamberí se prestan a esa celebración un poco más relajada, empezando con un vermut en Casa Macareno o Angelita Madrid, seguido de una cena en Gallobúho y terminando con un Sake en Masaru.

Lavapiés propone otro tipo de plan, más de paseo por el barrio, dejarse llevar por sus calles donde algo siempre está pasando y acabar en Sala Equis para ver una película antigua, tomar un drink y sentarse sin ver el reloj.

Ese mismo espíritu se traslada a Malasaña, donde los planes pueden empezar sin expectativas. Una cerveza o una copa de vino en Café la Manuela, con un juego de mesa y buena música. Un plan sencillo, casi cotidiano, que es perfecto para cuando no quieres marcar nada en la agenda y dejar que la noche se vaya construyendo sola poco a poco.

Porque al final, San Valentín en Madrid no va tanto de cumplir con la fecha como de encontrar el plan que encaje contigo. A veces será una gran cena. Otras, una tarta, y muchas, simplemente una conversación con la mejor compañía.
Fotos: Cortesía
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