Hablar de Puente Romano Marbella no es hablar de un hotel, es hablar de una forma de vivir: activa, estética, y profundamente conectada con el lugar. Platicamos con Sergio Gómez Estefan, Corporate Director of Marketing de Puente Romano Marbella, sobre este resort se ha convertido en un destino en sí mismo, cómo dialoga con Andalucía, por qué es uno de los destinos gastronómicos más fuertes de Europa y qué lo hace especialmente especial para el viajero mexicano.


Puente Romano no es un hotel, es un mundo propio
Puente Romano no es solo un hotel, también se ha vuelto un mundo por sí solo. ¿Cómo definirías hoy la experiencia que ofrece el resort y qué lo hace único dentro del lujo internacional?
Más que hablar de hoteles, aquí hablamos de un destino. Cuando pensamos en lujo, normalmente pensamos en torres, o edificios. Aquí es diferente: se siente como un pueblo andaluz auténtico, además es un lugar que lleva casi 50 años evolucionando.
La gente busca conexión local, y aquí esa conexión se vive sin necesidad de salir del resort. Puedes hacerlo, por supuesto, pero no es necesario. Hay autenticidad, hay historia, hay modernidad. Tenemos partners internacionales, experiencias contemporáneas, pero sin perder la esencia. Lo que más nos define es el concepto de active living: un resort donde durante el día y la noche hay múltiples formas de vivir el espacio, desde wellness, deporte y familia hasta nightlife y gastronomía. Todo convive.
Andalucía, pero con visión global
¿Cómo dialoga el resort con la cultura andaluza sin perder su carácter internacional?
Estamos profundamente en Andalucía, pero también somos muy internacionales. Hay marcas globales, beach clubs, conceptos contemporáneos, pero nuestros restaurantes principales celebran la cocina local. Por ejemplo, El Chiringuito y Sea Grill están anclados en sabores del sur.
Además, creamos alianzas que refuerzan esta conexión. Un ejemplo clave es El Pimpi Marbella, en colaboración con Antonio Banderas y la familia detrás del original en Málaga.


Hospitalidad para una generación que lo quiere todo
¿Cómo ha evolucionado el concepto de hospitalidad de Puente Romano para responder a nuevas generaciones?
Escuchándolas. Hoy no se trata de ofrecer una sola experiencia, sino muchas, para que cada visita sea diferente. Hay personas que vienen cinco veces al año y nunca viven lo mismo. Un día es deporte, otro es gastronomía, otro es descanso, otro es social.
Las nuevas generaciones tienen necesidades claras: bienestar, rutina, conexión, flexibilidad. Por eso tenemos gimnasios de última generación, ring de boxeo, DJ en vivo mientras entrenas, estudios de reformer pilates, yoga frente al mar y espacios al aire libre. Pero también entendimos el mundo del trabajo remoto. Transformamos nuestro antiguo business center en un workspace con salas privadas, cabinas para llamadas, zonas silenciosas y todo lo necesario para trabajar.
Además, cada huésped llega con un objetivo distinto: familia, pareja, trabajo, amigos, deporte. Y el resort se adapta. Tenemos un departamento dedicado exclusivamente a diseñar experiencias personalizadas: vino, gastronomía, deportes acuáticos, navegación, catas, escapadas, cocina local, todo se construye a medida.

Gastronomía como lenguaje universal
La propuesta gastronómica del resort es una de las más fuertes de Europa. ¿Qué significa para Puente Romano reunir a chefs de renombre y consolidarse como destino gastronómico?
La gastronomía es parte de nuestro ADN. No es solo comer bien, es encontrarse. Aquí llegan huéspedes, locales y personas que viajan horas solo para cenar. En un mismo día puedes desayunar frente al mar, almorzar en un restaurante italiano icónico, cenar cocina japonesa. Todo sin moverte de aquí.
Además, somos un laboratorio de innovación. Creamos, por ejemplo, el primer Coya Club del mundo: un concepto que mezcla show dining, espectáculo y nightlife de altísimo nivel. No solo seguimos tendencias, también las probamos y las lanzamos.
Nuestra bodega es otra pieza clave: tenemos una de las mejores colecciones de vinos de España, reconocida por su gestión y por incluir referencias únicas como Vega Sicilia.
Cuando me preguntan por mi restaurante favorito, siempre digo que depende del momento. Para desayunar, mi favorito es Sea Grill, por su jamón ibérico cortado a mano y su vista al Mediterráneo. Para el día, El Chiringuito en la playa. Para cenar, Nobu Marbella, especialmente en temporada de atún rojo de almadraba.
México y Marbella: una conexión natural
¿Cómo ha crecido el viajero mexicano y qué conecta al público latinoamericano con Puente Romano?
El mercado mexicano es fundamental para nosotros. Ha crecido mucho en el último año. Hay una conexión cultural profunda: el mexicano es foodie, disfruta la mesa, la conversación, el ritual. Y aquí eso se vive intensamente.
Además, el carácter andaluz que es alegre, cercano, cálido, conecta mucho con el carácter mexicano. Hay una afinidad emocional.


El futuro de un ícono vivo
¿Cómo imaginas Puente Romano en cinco años?
Buscamos reinventar la experiencia. Hemos cerrado restaurantes exitosos solo para crear algo nuevo, simplemente por ofrecer algo diferente. Colaboramos con marcas globales para crear experiencias únicas. Y eso seguirá.
Estamos cerca de cumplir 50 años, y eso nos impulsa a renovar todo: habitaciones, servicios, espacios, tecnología, paisajismo. No se trata solo de mantener, sino de evolucionar. Queremos seguir creciendo en wellness, vida activa, gastronomía, cultura y conexión local.
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