Las fotos son, en muchos sentidos, lo único que tenemos, además de la memoria, para inmortalizar un momento. Y aun así, no funcionan igual. La memoria cambia las cosas. Las suaviza, las mezcla, a veces hasta las recuerda de forma distinta. Las fotos no
Por eso empezamos a tomar fotos. Al principio sin pensarlo mucho. Como hobby, como algo que haces porque te gusta. Pero poco a poco se vuelve algo más. Te obsesionas un poco. Tomas muchas, eliges pocas. Tienes favoritas. Hay fotos que enseñas y otras que guardas solo para ti.
Ahí es donde la fotografía como forma de vida empieza a tomar forma. No porque cambie lo que haces, sino porque cambia cómo ves el mundo.
Lo que te llama, te define
Hay quienes buscan personas. Momentos espontáneos, escenas que pasan rápido y no se repiten. Otros se van por lo más fijo: arquitectura, espacios, líneas, sombras. Lugares que están ahí todos los días, pero nunca se ven igual dependiendo de la luz o del ángulo. No es casualidad. Lo que eliges fotografiar dice mucho de cómo ves el mundo. En mi caso, la arquitectura, los lugares históricos y las sonrisas siempre ganan. Hay algo en capturar un espacio limpio, una fachada o una sombra marcada que se siente estable, casi permanente. Y al mismo tiempo, una sonrisa rompe con eso. Es un momento que no se puede repetir igual, que aparece y desaparece rápido.
Las fotos nos cambian la forma de ver el mundo
Cuando empiezas, tomas fotos de lo obvio. De lo que se ve bien. Pero con el tiempo eso cambia. Empiezas a notar cosas que antes ignorabas. La luz a cierta hora, cómo se ve una calle vacía, cómo cambia un lugar dependiendo del clima. Te vuelves más observador sin darte cuenta. Más selectivo. No tiene tanto que ver con la cámara, sino con eso. Con aprender a ver el mundo con otros ojos.
Tomamos muchas fotos, pero no todas importan. Siempre hay un proceso después: elegir, borrar, quedarte solo con algunas. Y esas son las que realmente cuentan. También decides a quién se las enseñas. No todas las fotos son públicas. Algunas se quedan contigo porque significan algo que no se explica tan fácil. Esa parte es igual de importante que tomar la foto. Porque al final, estás capturando un poco de tu propio mundo.
No es solo nostalgia
Las fotos sí generan nostalgia, pero no solo después. Desde el momento en que decides tomarla, sabes que ese instante no se va a repetir igual. Y por eso lo guardas. La fotografía tiene mucho de eso. No es solo capturar algo bonito, es decidir qué momento vale la pena quedarse contigo. Y entre todo lo que pasa en un día, en una semana, en un año, eso termina siendo lo más importante. Porque ahora hay algo a lo que puedes volver. Algo que, tal vez, te haga sentir lo mismo que sentiste cuando tomaste esa foto.
foto: pinterest
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