Con la llegada de los primeros días soleados, Madrid empieza a cambiar de ritmo. Las tardes se alargan, el frío da una tregua y cualquier excusa es buena para salir a la calle. Uno de los lugares donde mejor se siente este cambio es el Templo de Debod, un rincón perfecto para improvisar un picnic y disfrutar del sol con vistas privilegiadas de la ciudad.
Para mi, el picnic perfecto aquí empieza con una manta sobre el césped y algo rico para merendar. La buena noticia es que a menos de diez minutos a pie hay muchas opciones para montar un plan redondo.
Si eres más “team dulce”
Mis favoritos son las cookies de “The big manzana”, los croissants de “Café 31” y el açai de “Origem açai”; y si te gusta acompañarlo con una buena bebida, te recomiendo el matcha de “Doku Toku Café” o los bubble tea de “T8 Tea Bar”. Ninguno de ellos te dejarán indiferente.
Para el “team salado”
El mejor sandwich es el de “Bongusta” hecho al momento a tu gusto; y los mejores panes de queso para picar, los de la panadería “Levadura madre”, con muchas opciones para todos los paladares.
La idea es sencilla: pasar primero por uno de estos sitios, elegir lo que más se te antoje y después subir hasta el Templo de Debod para disfrutarlo con calma. A medida que avanza la tarde, la luz se vuelve más cálida y el ambiente cambia: gente charlando, música de fondo y uno de los atardeceres más bonitos de Madrid.
Porque a veces el plan perfecto no necesita mucho: algo rico para merendar, un poco de sol y un sitio especial donde sentarse a disfrutarlo. Y cuando vuelve el buen tiempo, el Templo de Debod se convierte en uno de esos lugares a los que siempre apetece regresar.
Deja un comentario