En Relatos “Ficticios” de Emoción, la fotógrafa Seoju Park se adentra justo en donde el deber y la emoción se cruzan. La serie, presentada en gran formato en el restaurante Máximo en Ciudad de México, mira aquello que se mueve detrás de figuras uniformadas.


Seoju Park y la fotografía
Se define a si misa como honesta, emotiva y simple. Ella lleva la fotografía como un símbolo que captura la esencia de las emociones, lo que no se dice, pero se percibe.

Su relación con la fotografía comenzó desde los 19 años, cuando se encontró con archivos de la revista LIFE en Seúl, ahi entendió el poder que había dentro de una imagen fija. La música y la pintura son el eje de su capacidad para enfrentar y abrazar las emociones.
A lo largo de su carrera, Park ha construido un camino hacia lo editorial, el cine y lo comercial. La fotografía fija en películas de Alejandro González Iñárritu, como Bardo y Digger, estuvo a cargo de ella.
Cuando el uniforme deja de ser una armadura
Especialmente para esta muestra Park, parte de una fascinación estética por el uniforme militar, percibido como símbolo de orden poder y predictibilidad. La perfección no emocional enfrentada al caos de los sentimientos.

“La obra explora el espacio donde la disciplina se encuentra con la vulnerabilidad… Busca cuestionar el rol de las emociones en una sociedad contemporánea que prioriza la eficiencia sobre el sentir”.
-Seoju Park.
En estas fotos, los soldados terminan hablando menos a lo militar y más ser humano. Park trata de demostrar que por más que tratemos de ocultar y controlar lo que sentimos, la emoción sigue siendo lo que nos conecta a todo.
Tres ejes que guían la exposición
La estética de la estructura
El uso del uniforme como una composición visual impactante que busca ocultar la identidad personal.
La contradicción del sentir
Emociones ruidosas y profundamente humanas, dentro de cuerpos, que no muestran impacto frente a algo tan fuerte.
Crítica a la inmediatez
No le damos el espacio ni la importancia que debería, a lo que nos pasa, gracias a que vivimos en un mundo que todo es rápido y al instante.
Hoy, Seoju Park sigue utilizando la fotografía como hilo conductor entre lo que vemos a simple vista y todo lo que se mueve por dentro, consolidándose como una voz fundamental en la narrativa visual contemporánea.