Para conocer uno destino se pueden llevar a cabo cientos actividades, desde tomar un tour, visitar sus museos, conocer su propuesta gastronómica -que es una de mis opciones favoritas- y más. Todas las opciones son válidas y dependerán del gusto e intereses de cada cual, sin embargo, una gran recomendación es hacerlo saliendo de lo convencional, dejando de lado en ocasiones los lugares más turísticos y recorrer sus calles acompañados de locales.
Hace algunos años visité Cartagena por primera vez y en aquella ocasión me recomendaron hospedarme al interior de la ciudad de amurallada para poder conocer “lo más emblemático” saliendo del hotel. Sin embargo, años más tarde tuvela oportunidad de poder volver a esta gran ciudad y descubrí que tiene mucho más para ofrecer más allá de la muralla; un claro ejemplo de ello es el barrio de Getsemani, el cual me enamoró a cada paso.
Curiosamente, Getsemaní se ubica a unos cuantos pasos a las afueras de la muralla, sin embargo y como lo mencionaba anteriormente, la primera vez que yo visité la ciudad llegué con la idea clara de no salir del perímetro. En esta ocasión, dejé de lado aquella ideal limitante y descubrí un lugar vibrante, lleno de arte, de historia, de sabor y de gente que me compartió su gran amor por la localidad.

El sabor de Getsemani, un beso a la tradición
Como siempre lo digo, para conocer una nueva ciudad, debes animarte a probar su gastronomía, pues es esta la protagonista de cientos de historias y legado milenario. Y en Getsemani no es la excepción.

Rincones como El Beso Restaurante invita a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Aquí, la calle se sienta a la mesa. Sus platos rinden homenaje a la esencia del street food, pero con un giro especial: una fusión de mar y opciones vegetarianas que deleitan los sentidos. Sin pretensiones, pero con una profunda pasión por la calidad y la autenticidad, cada bocado es un viaje por sabores locales, reinterpretados con cuidado y dedicación. Una experiencia que demuestra por qué cada plato es un beso a la tradición.

Otro imperdible del barrio es Salón Tropical, donde la alta cocina se encuentra con los sabores más frescos de Colombia. Salón Tropical rinde homenaje a la riqueza de los mares y tierras, trabajando exclusivamente con ingredientes frescos y de temporada, adquiridos directamente de productores y pescadores locales. Cada plato es una celebración de los sabores auténticos de la región, preparados con creatividad y respeto por la tradición. Su especialidad: los productos del mar.

La gente de Getsemani que llena de vida las calles de la localidad
Desde la gente que en el día toma las calles para llenarlas de arte, presentando su trabajo en los muros de la localidad, hasta aquellos que por las noches conviven fuera de casa y hacen suyos cada rincón y callejón con música, ambiente y Costeñitas (cerveza local imperdible). Getsemani está viva a todas horas del día, su gente te recibe con una sonrisa y te invita a recorrer la zona para conocer mucho más acerca de su arte, gastronomía, ambiente y estilo de vida.

Gastronomía y gente, la dupla perfecta
Adentrados en Getsemani, podemos descubrir joyas de la localidad como Lunático, la cual, más que una clase de cocina, es un momento para compartir historias, descubrir ingredientes y conectar con la esencia del Caribe.

En esta actividad más allá de la cocina, explorarás los sabores de Colombia a través de catas íntimas de ron, sesiones de mixología y experiencias con cerveza artesanal. Es un recorrido sensorial donde cada sorbo cuenta una historia y su gente te invita, no solo a comer delicioso, sino a conocerlos a fondo, a convivirlos y compartir con ellos un momento muy lindo lleno de sabor, cultura y tradición.
Es así como hoy, Getsemaní es una parada obligada en tu próxima visita a Cartagena, pues ante todo te permitirá conocer su historia, sabor, tradición y gente que te hacen sentir siempre bienvenido y como en casa.
Para más información, te invitamos a conocer. Nuestra Cartagena, una iniciativa privada que promueve lo mejor de la región.