Cuando escuchó por primera vez que se preparaba una adaptación mexicana de The Office, Fabrizio Santini entendió inmediatamente el tamaño del proyecto.
“Lo primero que pensé fue que era un gran reto, pero también una gran oportunidad”, dice el actor. “Traer una serie tan querida por millones de personas al contexto mexicano es uno de esos desafíos que te hacen crecer profesionalmente”.
Lejos de verlo como presión, Santini recuerda haber sentido entusiasmo por la responsabilidad. “Me sentí muy agradecido y muy motivado de poder participar en algo así”.
Aunque el formato de falso documental sigue siendo la base y el sello característico de The Office , Santini cree que la diferencia más clara de esta adaptación está en su identidad local.
“Lo que tiene esta versión que la hace diferente es que es muy mexicana”, explica. “Creo que la gente va a poder reconocer a muchos personajes en su vida real”.
Para el actor, ese reconocimiento cotidiano es clave: la serie conserva elementos familiares para quienes conocen el formato, pero al mismo tiempo aterriza las dinámicas laborales al contexto mexicano.
En el proceso, también encontró algunos puntos de coincidencia con el personaje que interpreta.
“Me identifico sobre todo con su forma de ser empático”, dice. “Se preocupa por su lugar de trabajo y por la gente con la que trabaja”. Otro rasgo que comparten es el uso del humor en momentos incómodos. “Siempre intenta mantener el sentido del humor y muchas veces lo hace desde la ironía, sacando una broma cuando las cosas se ponen tensas”.
Uno de los retos más grandes del proyecto, explica, fue encontrar un tono propio.
“El desafío era lograr esa dualidad: trabajar con un formato muy reconocido sin perder la originalidad”, señala. Para conseguirlo, el equipo buscó evitar los chistes fáciles que suelen aparecer en historias sobre oficinas. “No queríamos irnos por la broma que ya se ha contado mil veces sobre la vida laboral”, dice. “La idea era observar cómo funciona realmente una oficina en México”.
Para Santini, ese enfoque es lo que podría sorprender más al público.
“Creo que lo que más va a llamar la atención es la veracidad con la que se relacionan los personajes”, explica. En muchos momentos, dice, el formato logra algo curioso: que el falso documental se sienta demasiado cercano a la realidad.
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