El pasado 1 de septiembre, Nobu Hotel Madrid abrió oficialmente sus puertas en Calle Alcalá, sumando su quinto hotel en España y un nuevo punto de encuentro para descubrir la ciudad. Después de sus propiedades en San Sebastián, Barcelona, Marbella e Ibiza, esta llegada a Madrid ocurre en el mejor momento para la ciudad, donde se consolida como uno de los destinos más atractivos para el turismo internacional.
No solo para quienes llegan a la ciudad para conocerla, sino también para quienes forman parte de ella. Nobu Hotel Madrid se convierte en el nuevo punto de encuentro.
El nuevo refugio urbano de Madrid





Ubicado en el barrio de Las Cortes, el hotel cuenta con 50 habitaciones y suites, pensadas como un refugio del agitado ritmo de Madrid, pero sin perder la magia que sucede afuera. Su ubicación es uno de los grandes lujos, ya que permite estar cerca de algunos de los lugares más representativos de la ciudad, como el Paseo del Prado, El Retiro y distintas instituciones culturales.
Dentro de sus categorías más exclusivas se encuentran la Zen Suite y la Nobu Suite, ubicada en el último piso, con una terraza privada, sin duda, uno de los espacios más especiales del hotel.
Para completar esta experiencia, el hotel integra un área de wellness y un gimnasio privado, equipado por Technogym, además de Nobu Signature Beds, amenidades de baño de BYREDO, servicio de Nobu Dining en la habitación y acceso prioritario al restaurante.
Los elementos más distintivos de Nobu Madrid




Algo de lo que tenemos que hablar es el diseño de este lugar. Los espacios públicos y gastronómicos fueron pensados por Studio Gronda, bajo la dirección de Diego Gronda, mientras las habitaciones y el área de wellness estuvieron a cargo de Studio Caramba, dirigido por Tomás Alía.
Y claro, como es para la ciudad de Madrid, la inspiración tiene que cambiar. Después de explorar paisajes como el campo, el mar y el desierto para otros proyectos, esta vez la propia ciudad es la inspiración.
También, uno de sus elementos más distintivos es que cada nivel del hotel mantiene esa misma esencia, pero cada uno con una personalidad propia. En la planta baja, los espacios son algo más cálidos y naturales y, conforme va subiendo, la estética urbana protagoniza cada piso, donde sí, las vistas de la Calle Cedaceros y Calle Alcalá son parte especial de la narrativa.
La gastronomía también es parte de la historia




Como es característico de cada propiedad, la gastronomía es protagonista. En Madrid, la propuesta se divide en cuatro espacios diferentes.
Nobu Restaurant
Una cocina creada por Nobu Matsuhisa, que incluye algunos de los clásicos que han convertido al restaurante en un referente internacional, además de integrar platos con ingredientes españoles, entre ellos, la lubina salvaje de Canarias y el atún del Mediterráneo. Y para completar la experiencia, una selección de vinos enfocada en pequeñas bodegas, producciones limitadas y vinos de mínima intervención, además de incluir sake y cócteles.
Cocktail Bar
Este lugar apuesta por la música y la cultura del cóctel, con una programación musical de miércoles a sábado. Aquí, la carta incluye distintas interpretaciones del martini y tragos preparados con destilados internacionales, además de bocados inspirados en algunos de los sabores más característicos de Nobu.
Rooftop
De miércoles a sábado, con una de las vistas más directas hacia Madrid, con Calle Alcalá y el edificio Metrópolis, la propuesta se inspira en los veranos mediterráneos y su especialidad son bebidas ligeras con platos para compartir.
Lobby Lounge
La entrada al universo gastronómico del hotel, abierto para huéspedes y visitantes. La propuesta presenta café de especialidad de tostadores locales, productos de la región de Madrid, kombucha, vinos por copa y cócteles para disfrutar del espacio en cualquier momento del día.
El éxito detrás de Nobu
Detrás de la propuesta de Nobu existe una idea que va más allá del lujo como algo excesivo. La marca se inspira en el concepto japonés de Kokoro, relacionado con las emociones, la conexión, el espíritu y el alma, para crear experiencias que sí sean personales y auténticas.
Ahora, en Madrid, la gastronomía, el diseño y la hospitalidad se integran al ritmo de la ciudad para integrarse a su vida cultural y social.