Patricio Campillo fusiona sastrería masculina tradicional con elementos restrictivos en su colección Otoño 2026, presentada en Nueva York. Explora cómo la identidad, el estilo y el cuerpo se construyen mutuamente, usando la ropa como extensión y restricción física. Esta pasarela conceptual redefine códigos de género mediante corsetería y artesanía mexicana.

Inspiración conceptual
Campillo parte de la idea de trasladar la incomodidad femenina del corsé a un contexto masculino, dialogando con técnicas charras. “La ropa es una extensión de la identidad, pero también una posibilidad de restringirnos físicamente”, explica el diseñador. Estructura y forma dominan, separando el relleno del tejido exterior para siluetas definidas.

Estructura y artesanía
La corsetería se superpone a camisas o bajo abrigos, con acolchados internos y hombros estructurados como en la primera salida. Botones y broches de ónix de minas del norte de México, junto a pelo de crin de caballo en cuellos, corsés y bolsos nuevos, resaltan el trabajo manual. La sastrería charra, base de la marca, juega con telas tradicionales y piezas restrictivas.

Evolución personal y comercial
Campillo enfoca esta temporada en un proceso íntimo: vestir para sentir, no solo para ocasiones. Mientras la firma se consolida comercialmente, piensa en un cliente que busca evolución cultural y emocional en la moda.

Campillo transforma la masculinidad en diálogo introspectivo: Campillo eleva la artesanía a narrativa identitaria.
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