Madrid tiene muchas opciones de brunches pero pocos valen la pena. El brunch del Rosewood Villa Magna es perfecto para cualquier plan de domingo ya sea en familia, pareja o con amigos.
Comer bien
Tres estaciones: italiana, asiática y una línea más fresca. Cada una con lo justo. Los huevos benedictinos con ibérico son de esos que pides sin pensarlo. El salmón ahumado está en su punto.
Lo español aquí no es obvio, es preciso. El jamón ibérico de bellota con pan de cristal y tomate es perfecto. Los quesos desde el Manchego, Idiazábal, y el Cabrales tienen ese peso que equilibra todo lo demás.
Nadie se va rápido
El postre llega cuando ya estás cómoda. Helados artesanales pasando en carrito. Sabores clásicos. Pastelería que no empalaga, pero sí antoja. Todo sigue la misma línea: bonito, sí, pero sobre todo correcto. Y ahí es donde pasa lo mejor. Te quedas. Pides otra copa. La conversación sigue y no hay prisa por nada. El brunch del Rosewood Villa Magna es ese lugar donde el domingo deja de ser transición… y se convierte en plan.
Los spots que hacen que el plan no termine
El brunch Rosewood Villa Magna Madrid es solo el inicio. Dentro de Rosewood Villa Magna, todo está pensado para que el día fluya sin moverte de lugar. Amós by Jesús Sánchez abre de miércoles a domingo para comidas y de miércoles a sábado para cenas.
Las Brasas de Castellana es el core: desayunos, comidas, cenas y el brunch del domingo. Flor y Nata funciona todo el día, perfecto para café o lunch. Sense, A Rosewood Spa abre diario de 9:00 a 21:00. Tarde.O es el after: cocteles desde la tarde hasta la madrugada. Y sí, hay room service y gimnasio 24/7. Porque aquí, irte temprano no es opción.
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