En los últimos años, Alexander Hotel y Volga se han convertido en puntos de encuentro para la comunidad operativa que no sólo disfruta y aprecia la arquitectura, el diseño y la gastronomía, sino que lo hace en el contexto general del arte.
Hoy en día ambos complejos en la Ciudad de México son anfitriones y testigos de los mejores acontecimientos, tal como sucedió en la Semana del Arte.

Un diálogo entre materia y memoria en Alexander Hotel
En el marco de art Week, Alexander Hotel con Collection, Curation & Community, ofrecieron una velada íntima en colaboración con CAM Galería y LOCO Tequila. La intervención de la artista Alejandra España fue el eje central, permitiendo a los asistentes un recorrido táctil y evolutivo por sus últimos cuatro años de producción.
Curadores y coleccionistas disfrutaron de un maridaje sensorial diseñado por el chef Rogelio Zacatelco, logrando que la gastronomía y el rigor plástico de España dialogaran en un ambiente de exclusividad y cercanía. Este encuentro sirvió como el preludio perfecto para la destacada participación de la artista en la feria principal de Zona MACO.

Hotel Volga, en el corazón artístico de la ciudad
Seguido de dicho acontecimiento llegó el turno de Volga para el cual, la propiedad se transformó en un escenario multidisciplinario donde la arquitectura brutalista del hotel sirvió como lienzo para las obras de Mónica Esquivel, cuya exploración del color y la identidad cautivó a los asistentes.
El punto culminante de la noche fue la intervención de mapping digital de la artista, quien logró una atmósfera inmersiva que redefinió los volúmenes del hotel a través de la luz. El ambiente de tal festejo también estuvo a cargo de buena música y Tequila Volcán.

De vuelta en Alexander Hotel
De la mano de Marcos Cojab y bajo el concepto de la alquimia como proceso creativo, Alexander presentó piezas que desafiaron los límites entre el arte y el diseño.
Acompañados por la curaduría de Pernod Ricard, líderes de opinión y creativos exploraron cómo el gesto y la intención pueden transformar materiales cotidianos en objetos de deseo, cerrando así un ciclo de eventos que privilegiaron la calidad de la conversación y la profundidad de la experiencia.
Es así como estos complejos demuestran que la semana del Arte no sólo se vive al interior de las exposiciones y galerías, sino que se vibra y vive en cada rincón de la ciudad, y que mejor que hacerlo en los lugares más espectaculares como estos dos hoteles.