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Fort Lauderdale, una guía para vivir la ciudad junto al agua

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Fort Lauderdale tiene una relación bastante seria con el agua. La ciudad está atravesada por canales, el Intracoastal Waterway forma parte de su paisaje cotidiano y el Atlántico está siempre cerca. Hay más de 300 millas de vías navegables en Greater Fort Lauderdale, una de las razones por las que la ciudad se ganó el apodo de “Venice of America”.

Aquí el plan puede empezar con una mañana de playa, seguir con un brunch, pasar por una casa histórica o un museo completamente inesperado y terminar a bordo de un yacht viendo pasar mansiones y barcos. De la mano de Visit Florida conocimos Fort Lauderdale y su mezcla de beach town, destino gastronómico y ciudad de lifestyle. Estas son las cosas que no te puedes perder en tu próximo viaje.

Empieza por el agua

Una de las mejores maneras de entender Fort Lauderdale es desde el agua. Y que mejor manera que hacerlo a bordo de un yate con Coastal Yacht Tours, recorriendo el Intracoastal Waterway desde el histórico Riverside Hotel. La experiencia está pensada alrededor de ver la ciudad desde otra perspectiva.

El paisaje cambia completamente desde el barco. Aparecen grandes casas frente al agua, marinas, yates y algunos de los rincones más exclusivos de la ciudad. Es también una de las mejores formas de entender por qué Fort Lauderdale es llamada la capital mundial del yate. Si tienes tiempo, vale la pena dejar que el recorrido se alargue hacia el atardecer. La luz sobre el Intracoastal, los barcos entrando a las marinas y el movimiento de la ciudad desde el agua hacen que el paseo tenga prácticamente todo lo que uno espera de Florida.

Dormir con vista al mar

Para este viaje, el punto de partida es el Omni Fort Lauderdale, ubicado frente al Intracoastal Waterway y conectado directamente con el Broward County Convention Center. El hotel está diseñado alrededor de la relación entre Florida, el agua y la navegación, con interiores inspirados en paisajes que van desde los Everglades hasta el océano.

El hotel también funciona como un pequeño destino dentro del destino. Fair Ketch es un sports bar inspirado en los Everglades que cuenta con Topgolf Swing Suites para los amantes del golf y perfecto para disfrutar en grupo con aperitivos como bolas de pretzel o camarones preparados. Reef 76 Kitchen + Bar trabaja una cocina costera con influencias caribeñas en la que no te puedes perder el Surf & Turf. Mientras que Hidden Key es el bar ideal para desestresarse con sus espacios interiores y exteriores.  El Ibis Sky Lounge ocupa el piso 29 y ofrece vistas panorámicas espectaculares hacia la ciudad, el Intracoastal y el Atlántico, es ideal para terminar una velada mirando el atardecer.

Para bajar el ritmo está Mokara Spa, con hammam, sauna, vapor, lounge al aire libre y una piscina de inmersión climatizada. La piscina del hotel y Tide Coastal Kitchen completan la parte más relajada del programa, con un pool deck con vista al agua.

Lo especial de este hotel, que a pesar del tamaño y el estar conectado al convention center, este no se siente como un hotel de masas, desde su decoración elegante, su diseño de flujo y su arquitectura hacen de este hotel un edificio que se siente relajado y multifacético.

Un desayuno en HATCH

Antes de entrar de lleno en el lado cultural de la ciudad, HATCH es una buena parada para desayunar o brunchear. El concepto gira alrededor del brunch y de reinterpretaciones de clásicos, con una energía muy relajada y social. Con una vibra alegre (no te pierdas de sus  icónicos mugs con su smiley face), imperdibles son tanto su variedad de pancakes, sus breakfast tacos, y sus huevos benedictinos.

Inter Miami, desde dentro

Para quienes siguen el fútbol, el Inter Miami ocupa un lugar importante en la experiencia de Fort Lauderdale. Desde sus orígenes en el Chase Stadium, y ahora en Miami Blue Training Center  el equipo de Leo Messi tiene su base en la ciudad (dicen por ahí que el astro argentino también tiene su residencia en la zona).

Ahora el equipo estrena su nuevo Nu Stadium, pensado como una experiencia inigualable para los visitantes, tanto asiduos al equipo como turistas pueden disfrutar una experiencia integral, desde variedad de comidas, una gigantesca fan zone para realizar actividades previo al juego, hasta opciones premium de hospitalidad como el West Club con vistas inmejorables de la cancha, el Nu Club, con un vistazo inigualable al túnel de jugadores y los Pitchside Seats, para lo que les encanta estar al lado de la acción. Algo a destacar es la isóptica que maneja el estadio, donde desde la primera hasta la última fila, todos los asientos tienen una vista inigualable.

Un día en Pompano Beach

Fort Lauderdale también funciona como base para descubrir las ciudades que forman el área de Greater Fort Lauderdale. Una de ellas es Pompano Beach, una de las playas más icónicas de Florida,  y en la que cerca puedes hacer una parada en South Bar & Kitchen.

El restaurante apuesta por el comfort food de inspiración sureña, brunch ilimitado y cocktails. Imperdible es su pollo frito, si quieres ser atrevido no te arrepentiras de probarlos junto con waffles, y para la experiencia completa, acompañalo de una deliciosa y tradicional root beer. 

Ahí mismo en Pompano, a escasos metros de la playa se encuentra el Jellyfish Museum. Se trata de una experiencia inmersiva dedicada a las medusas, con exhibiciones vivas, instalaciones iluminadas y elementos interactivos ideales para conocer a fondo estos curiosos animales que parecen de otro planeta.

Lunch con sabor latino en Casa Playa

Casa Playa lleva el viaje hacia otro lado de la gastronomía de Fort Lauderdale. El restaurante propone una lectura contemporánea de sabores latinoamericanos con influencias de Perú, Colombia, Argentina y España.

Entre las opciones están el Lomo Saltado, Chilean Sea Bass con salsa de coco y Wagyu Skirt Steak con chimichurri. Es una parada que funciona especialmente bien después de una mañana de playa o descanso entre actividades. La ubicación, cerca de Fort Lauderdale Beach, también permite combinar la comida con una caminata por la zona y un rato frente al Atlántico.

Bonnet House, una mirada a otra época de Florida

Entre tantas experiencias frente al agua, Bonnet House aporta una dimensión cultural al viaje. La propiedad está sobre una barrera natural de 35 acres cerca de Fort Lauderdale Beach y conserva la casa principal, construcciones secundarias y extensos jardines exactamente como fueron construidos en el siglo pasado.

Evelyn Bartlett, esposa del artista y magnate Frederic Clay Bartlett, dejó una colección de pinturas y esculturas de animales provenientes de distintas partes del mundo. Aquí lo especial es que por órdenes de ella, nada puede ni modificarse ni cambiarse, por lo que al caminar por ahí, encontrarás tal como fue diseñado, construido y modificado este curioso museo, realizado bajo una perspectiva única y adaptado a las necesidades, gustos y modas de la época. La experiencia consiste en caminar entre jardines, observar los detalles de la arquitectura y entender cómo era la vida en esta parte de Florida antes de que la ciudad tuviera el desarrollo que conocemos hoy.

Una cena con espíritu coastal en Boatyard

Después de un día junto al agua, que mejor que cerrar con una elegante cena frente a esta, Boatyard es un restaurante con una propuesta que está enfocada en cocina costera, pescados y mariscos frescos, platos para compartir, cortes de carne y una barra con cocktails y vinos.

Hay una barra interior, una zona junto al dock y un fire pit lounge, además de mesas al aire libre bajo los árboles. Aquí el mood importa tanto como la comida. Después de pasar la tarde navegando, sentarse frente al agua con un cocktail y una cena tranquila se siente como una gran manera de cerrar el día.

El verdadero lujo

Una de las cosas que más funcionan de Fort Lauderdale es que no todo tiene que ser una actividad. La ciudad se adapta a tu ritmo, puedes descubrir playas, barrios, restaurantes y bares y atracciones sin sentir que te estás perdiendo de algo. 

Puedes aprovechar tu día para caminar por la playa, pasar un rato en la piscina del hotel, buscar una mesa frente al agua o simplemente quedarte viendo pasar los barcos. La ciudad se presta para eso. Su energía está en el agua, en los restaurantes frente al canal, en los hoteles para relajarse y en la posibilidad de pasar de una experiencia cultural a una comida larga y después terminar en un yate mirando el atardecer.

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