Maximilian Davis regresa al origen de Ferragamo para Otoño-Invierno 2026 y convierte su histórica obsesión por el calzado en una fantasía surrealista fotografiada por Johnny Dufort.

Hay casas cuyo legado puede resumirse en una silueta. En Ferragamo, inevitablemente, empieza por los pies. Mucho antes de que el término celebrity dressing formará parte del vocabulario de la industria, Salvatore Ferragamo ya construía una relación entre Hollywood, artesanía italiana y zapatos extraordinarios. Para Otoño- Invierno 2026, Maximilian Davis no intenta escapar de esa historia: decide exagerarla.
La nueva campaña recupera un motivo recurrente en el imaginario de la Casa: actrices y estrellas de cine retratadas entre cantidades casi absurdas de zapatos. Bajo la mirada de Johnny Dufort, sin embargo, aquella imagen de glamour se desplaza hacia un territorio mucho más extraño. El archivo deja de funcionar como nostalgia y se convierte en materia prima para construir algo nuevo.
Un trono hecho de zapatos
En una de las imágenes más potentes de la campaña, Anok Yai aparece sentada sobre una escultura construida enteramente de zapatos. No es escenografía creada para la fotografía, sino una obra de Willie Cole de 1994, integrada al universo de Ferragamo como si siempre hubiera pertenecido ahí.
Cole es conocido por transformar objetos cotidianos y alterar nuestra percepción sobre ellos. En este caso, aquello que normalmente toca el suelo se acumula, cambia de escala y termina convertido en mobiliario (casi un trono).
La elección no es casualidad. Durante sus últimas colecciones, Davis ha explorado referencias al Surrealismo y al Dadaísmo, dos movimientos obsesionados precisamente con descontextualizar lo familiar. El zapato, entonces, deja de ser únicamente producto para convertirse en objeto, símbolo y fantasía.

“Willie toma objetos cotidianos: objetos con los que te sientes conectado, con los que puedes identificarte, y los distorsiona”, explica Davis. Esa misma lógica atraviesa toda la campaña.
Junto a Yai aparecen Jingyu Huang, Ning Chang, Vittoria Ceretti y Thibaud Charon, conformando un casting que conecta el glamour clásico asociado históricamente a la Maison una idea mucho más global de la celebridad contemporánea.
Del archivo de 1954 a 2026
Pero quizá lo más interesante de FW26 está en cómo Davis entiende el archivo. No como una serie de piezas intocables que deben reproducirse temporada tras temporada, sino como un vocabulario que puede editarse.
El stiletto recupera la elegancia gráfica de un diseño desarrollado originalmente por Salvatore Ferragamo en 1954; el Opanka revisita la construcción arquitectónica de su suela shell, cuya innovación se remonta a 1957; mientras que la Varina, uno de los códigos más reconocibles de la Casa, aparece ahora en una interpretación acolchada.
Desde su llegada a Ferragamo, Maximilian Davis ha desarrollado un ejercicio de depuración: líneas más precisas, volúmenes controlados y códigos históricos reducidos hasta encontrar aquello que todavía resulta relevante. Su trabajo no consiste tanto en reinventar Ferragamo como en hacer que Ferragamo vuelva a verse nítido.
Construcción, comodidad e innovación siguen siendo las palabras esenciales. La diferencia está en cómo se traducen visualmente para 2026.
En menswear sucede algo similar. Los nuevos clásicos formales parten de la tradición artesanal, pero abandonan cualquier rigidez nostálgica para integrarse a ese lenguaje silenciosamente sensual que Davis ha ido construyendo durante su dirección creativa.
El nuevo lenguaje de los accesorios Ferragamo
Más allá del calzado, FW26 continúa expandiendo los nuevos códigos comerciales de la firma. El Ferragamo Cara aparece como una de las apuestas principales: un bolso de piel de becerro suave, estructura tipo acordeón y herraje Gancini que encuentra el equilibrio entre tactilidad, funcionalidad y una silueta limpia.
El Hug, uno de los bolsos que han ayudado a definir la era de Davis, se alarga ahora en una construcción East-West, respondiendo a la obsesión reciente de la industria por las proporciones horizontales. Para hombre, un nuevo messenger traslada la precisión de Ferragamo a un registro más urbano.
Ferragamo sabe exactamente de dónde viene
En una industria empeñada en producir constantemente nuevos códigos. Ferragamo está haciendo algo distinto: mirar con mayor atención los que ya posee.
La campaña FW26 funciona porque no utiliza el archivo como simple herramienta de nostalgia. Lo confronta con arte contemporáneo, fotografía surrealista y algunas de las figuras más reconocibles de la moda actual para recordar que un objeto creado hace décadas todavía puede provocar deseo.
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