La Alta Costura rara vez dicta exactamente cómo nos vamos a vestir. Para la mayoría de nosotros es algo muy lejano, reservado para unas cuantas personas. Pero, aunque no salgamos mañana con un vestido de Schiaparelli o un look de Balenciaga, muchas de las ideas que nacen ahí terminan más cerca de nosotros de lo que creemos.
Esta semana de la Alta Costura dejó varias ideas que vale la pena llevarnos. No para replicarlas al pie de la letra, sino para ver nuestro propio clóset y estilo desde otro lugar.
Statement shoe
En CHANEL, los tacones dejaron de ser un simple complemento para ser pequeños objetos con referencias a los cuentos infantiles que inspiraron la colección. Había flores, hojas, vainas y distintos detalles escondidos. Lección: A veces no es necesario comprar más ropa, solo falta encontrar ese par (o múltiples) que eleven el fit.



Estructura y más estructura
Entre los enormes volúmenes de Pierpaolo Piccioli para su debut en Balenciaga y las siluetas casi escultóricas de Schiaparelli, esta semana de la alta costura dejó claro que la estructura sigue siendo una de las herramientas más interesantes para vestir. Piccioli lo llevó a lo grande con un “huevo” cubierto de plumas que envolvía el rostro; Roseberry hizo lo suyo desde la precisión de cada construcción. La buena noticia es que no hace falta llevar Alta Costura para aplicar la idea. Una buena hombrera, un saco con un corte impecable o una falda voluminosa pueden hacer mucho más de lo que creemos.



Tu niño interior
CHANEL encontró inspiración en los cuentos que todos conocemos desde niños. Flores, plumas, pequeños bordados y accesorios escondían referencias que aparecían poco a poco conforme avanzaba el desfile. Un buen recordatorio de que vestir también puede ser un ejercicio de curiosidad. Siempre hay espacio para jugar, experimentar y divertirse con la ropa.



Volver al origen
Antes de diseñar una sola silueta para Balenciaga, Pierpaolo Piccioli pasó meses recorriendo el atelier, conversando con los artesanos y entendiendo la forma en que Cristóbal Balenciaga concebía la Alta Costura. En lugar de buscar una referencia externa, decidió regresar a aquello que siempre ha definido a la maison: el oficio. A través de esta colección, el diseñador nos recordó lo importante que es regresar a nuestro centro, a la esencia; porque los límites solo se expanden cuando se parte de una base sólida, desde lo que conocemos y el regreso de Piccioli al archivo de la casa es prueba de esto.


Sartorial, but make it fun
La sastrería, aunque es un oficio de precisión, y hasta de perfección, no tiene por qué sentirse predecible. Balenciaga tomó piezas que todos conocemos, como el blazer, la camisa blanca o la falda recta, y les dio un giro a través de las proporciones, el volumen y pequeños detalles inesperados. Pierpaolo Piccioli nos recordó que incluso las piezas más clásicas todavía tienen mucho espacio de exploración.



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