Valentina Buzzurro habla sobre su personaje Carolina en el nuevo drama médico de Netflix DOC. Una serie que promete ser el Grey’s Anatomy Mexicano.

DOC trata sobre la vida del doctor Andrés Ferrara interpretado por Juan Pablo Medina. Quien después de un intento de asesinato pierde la memoria de los últimos doce años de su vida. Con el reto de vivir una vida que no reconoce como propia, Ferrara debe reaprender lecciones mientras intenta recuperar todo aquello que alguna vez amó y hoy parece perdido.
Siento que cada proyecto marca una etapa distinta en la vida de un actor. ¿Cómo describirías el momento profesional que estás viviendo ahora?
Es evidente que estoy viviendo un momento en el que realmente me siento muy bendecida en mi carrera. No solamente no para el trabajo, sino que además me estoy empezando a rodear de personas con las que siempre había querido colaborar, como directores. En este caso, por ejemplo, Francisco Franco, director de DOC, con quien tenía muchas ganas de trabajar y que me hizo crecer muchísimo como actriz. Después de DOC, todo parece un sueño.
Llegué a México y ahora estoy grabando una serie de ViX que se llama Yo no creo en los hombres, en la que estoy protagonizando por primera vez. Ya hay otras propuestas en camino, así que es la primera vez que veo los frutos de mi trabajo y de mi esfuerzo de una manera tan clara, y también del equipo que hoy me rodea, que es un privilegio.
Si tuviera que describir este momento en una sola palabra, diría que es una bendición.
¿Qué hace que este personaje sea distinto a los que has interpretado anteriormente?
Me costó mucho trabajo, porque casi siempre mis personajes tienen que expresar todo a través de los ojos o de los gestos. Pero los doctores no pueden mostrar su ego ni revelar su angustia; si ves a un doctor asustado, dices: “ya valió”. Entonces, algo que van a notar distinto en mí, es que aquí voy a estar mucho más contenida. Es una actuación muchísimo más realista en cuanto al tono.
Carolina es que es un personaje muy distinto a mí. Yo soy mucho más expresiva, quizá más risueña, y Carolina tiene un mundo mucho más oscuro. Carga con una culpa desde hace años, tiene trastornos de la conducta alimentaria, no sabe bien qué pasa con su sexualidad; está en un momento de mucho cambio y descubrimiento, y eso la vuelve muy insegura. Además, el peso de ser “nepo baby”, de ser la hija del doctor, es muy fuerte para ella. En lugar de motivarla o hacerla sentirse superior, le pasa todo lo contrario: siente que tiene que estudiar más y demostrarle constantemente a los demás su valía.
Yo diría que lo diferente es que aquí soy una Valentina actriz mucho más contenida. Nunca había hecho un personaje así de tímido.
¿Qué te atrajo emocionalmente de esta historia?
Aunque el mundo médico no es algo que me fascine, sí me provoca muchísima curiosidad. Siempre digo que es como esas puertas que dicen “solo personal autorizado” y te dan ganas de entrar para ver qué pasa ahí dentro. Para mí, DOC fue eso: abrir todas las puertas de un hospital y descubrir lo que realmente sucede en cada rincón.
Teníamos doctores reales asesorándonos y nos confirmaban que muchas de las cosas que se muestran sí pasan. Y es que en Doc no solo hay enfermedades y pacientes; también hay vida romántica, conflictos, sustancias, diversión… de todo. Eso hizo que la historia se sintiera muy viva y muy real.
DOC nace de la reinterpretacion de su serie italiana Doc – Nelle tue mani ¿Viste la versión original antes de comenzar el proyecto? Y si fue así, ¿te inspiraste en su tono o preferiste construir algo completamente propio?
Mi mamá la vio completa. Yo, en cambio, solo me asomaba un poquito, porque cuando veo algo así tiendo a anticiparme y querer hacerlo igual. Entonces intenté no perder mi propia propuesta y construirlo desde mi lado creativo.
Aunque no la vi completa, la sentía muy cercana. Yo nací en Italia y viví allá hasta los nueve años, así que hacer una historia que realmente sucedió en Italia, con un protagonista italiano, pero desde este lado del mundo, es un orgullo muy especial para mí. No la vi del todo, pero la sentí.
¿Qué crees que cambia cuando esta historia se cuenta desde México y para Latinoamérica?
Creo que nadie le gana a México en cuestión de sazón, de drama y de vida. Es un país muy vivo, y nuestros proyectos tienen eso: mucha energía, mucho realismo y mucha chispa. Esta versión tiene justamente eso, algo mucho más cercano a nosotros, desde el lenguaje hasta la forma en que se sienten las emociones.
En Italia, a veces las cosas pueden ser más teatrales, más actuadas. Aquí todo se siente muy real. Además, hay adaptaciones importantes en la historia —en el caso de mi personaje, hay un giro muy fuerte que no puedo contar porque sería spoiler—, pero que cambia por completo el rumbo de la trama.
¿Qué tipo de conversación te gustaría que abriera DOC en el público mexicano?
Creo que muchas veces le echamos la culpa a los doctores cuando algo sale mal. Si perdemos a alguien, pensamos que fue negligencia o que no hicieron lo suficiente, e incluso sentimos que a nuestro familiar lo trataron peor que a otros.
A mí, hacer esta serie me ayudó a ver que los doctores tienen muchísimo corazón y que realmente intentan dar lo mejor de sí con cada paciente. Su objetivo siempre es salvar vidas. Me gustaría que DOC ayudara a que juzguemos menos y empatizemos más con ese mundo que, al final, nos da tanto y muchas veces nos salva la vida.
La serie habla de perder 12 años de memoria. Si tú perdieras los últimos años de tu vida, ¿te gustaría la versión de ti que eras antes?
No, no me gustaría. Siento que justo en estos últimos años he dado un salto importante en madurez. Dejé de ser codependiente, empecé a trabajar en muchas cosas personales y, cuando volteo hacia atrás, me doy cuenta de que había mucho por sanar, aunque en ese momento pensaba que ya estaba “súper trabajada”.
Si me quitaran estos años, sentiría que regreso a un lugar que no me gustaría habitar otra vez. Seguramente volvería a hacer el trabajo, porque el fondo siempre ha sido bueno, pero me daría flojera empezar desde cero. Hoy me siento más cómoda conmigo misma, y creo que esta versión sí es mi favorita.
Si tuvieras que describir esta serie en tres palabras, ¿cuáles serían?
Caos, Pasión y Sanación.
Entre términos médicos imposibles de memorizar, hospitales reales en Colombia y jornadas que parecían un examen de medicina constante, DOC fue para Valentina mucho más que un proyecto. Fue un reto técnico, sí. Pero sobre todo, fue un reto personal.
Y si algo deja clara esta conversación es que DOC no es solo un drama médico.Es una historia sobre identidad, sobre lo que hacemos con las segundas oportunidades y sobre quiénes decidimos ser cuando la vida nos obliga a empezar de nuevo.
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