Madrid no es una ciudad especialmente cursi. Y quizá por eso, cuando llega San Valentín, los planes que buscamos no incluyen fuegos artificiales ni gastos exagerados, sino que se tratan de mesas bien escogidas, conversaciones que llenan el corazón y pequeños detalles que hacen que una noche de verdad se quede en tu memoria. Este año, el 14 de febrero vuelve a ser la excusa perfecta para celebrar el amor y la amistad en todas sus facetas, sin tomárselo demasiado en serio.
Aquí, te dejamos una selección de planes que encajan con esa forma tan madrileña de celebrar..
Cenar bien
Hay cenas que se sienten tan desaceleradas calmadas que se nos olvida que vivimos en una ciudad tan movida. Este San Valentín, algunos restaurantes y hoteles apuestan justamente a eso. Creando el contexto perfecto para quedarse un poco más.
En esa idea de bajar el volumen y disfrutar con calma, Rosewood Villa Magna plantea un 14 de febrero que se vive hacia dentro. Desde el menú especial de Amós, la propuesta de Jesús Sánchez en Madrid, pensada para comer despacio y sin distracciones, hasta El Chalet, un espacio que podría recordarte a una cabaña en la montaña. La noche puede seguirse con un drink en Tarde. O, un postre especial en Flor y Nata.

Para quienes prefieren celebrar sin tomárselo demasiado en serio, Chambao, del Grupo Rosa Negra, convierte San Valentín en algo que dura más de una noche. Del 09 al 14 de febrero, Love Week se vive entre música en directo, drinks creados para la ocasión y pequeños guiños que van apareciendo en sala cuando menos te lo esperas. Hay mesas que se alargan, brindis inesperados y, quién sabe, tal vez una pedida de mano celebrada con champán.

Más allá de menús especiales, Madrid sigue celebrando San Valentín en restaurantes donde el ambiente pesa tanto como la cocina. Cenar sin prisas en Fismuler, compartir platos en Bel Mondo o reservar una ocasión especial en Coque sigue siendo un plan que no falla.
Un final dulce
No todos los planes románticos necesitan una mesa para dos durante horas. A veces, es suficiente con un postre delicioso y en el momento correcto.
Este año, Luna & Wanda recupera La Invertida, una de sus tartas más icónicas, en edición limitada solo los días 13,14 y 15 de febrero. Estamos hablando de una tarta de queso que se rompe para descubrir su interior, literalmente, y juega con la idea de darle la vuelta a todo, como suele hacer el amor cuando aparece sin avisar.

Fotos: Cortesía
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