El tiempo no solo se mide; se construye. Se manifiesta en gestos, o más bien, en objetos que nos acompañan y en aquello que se transmite de generación en generación. Es una conversación constante entre el pasado y el presente. En el universo de la relojería, pocas casas entienden esta relación con tanta claridad como Piaget, que hoy revisita uno de sus modelos más emblemáticos para demostrar que la elegancia no envejece, solo se transforma. Así llega el nuevo Piaget Polo 79 Two-Tone, una pieza que reimagina el tiempo desde la continuidad y la evolución.

Piaget Polo 79
Cuando el Piaget Polo fue presentado por primera vez, rompió con las reglas establecidas. Lanzado originalmente en 1979, el Piaget Polo representó un punto de inflexión dentro del diseño relojero. En una época marcada por la rigidez de las formas, el Polo apostó por una forma fluida donde la caja y el brazalete se integraban de manera orgánica, creando una silueta continua. Su propuesta mezclaba elegancia y deportividad con una naturalidad poco común, convirtiéndose en un símbolo del lujo relajado que definió el final de la década y que a la fecha sigue resonando. Más que un reloj, el Polo 79 estableció una nueva forma de llevar el tiempo, de manera elegante pero sin rigidez.
Piaget Polo 79 Two-Tone
El Piaget Polo 79 Two-Tone toma este legado como punto de partida y lo actualiza. La combinación de oro amarillo y blanco aporta contraste, reforzando la idea de dualidad que define esta nueva versión. Cada línea, cada acabado y cada transición entre materiales refleja la precisión y el savoir-faire característico de Piaget. El resultado es un reloj que no busca reinventar su historia, sino prolongarla con intención, confirmando que el verdadero lujo está en saber evolucionar sin perder identidad.



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