Matthieu Blazy debuta en haute couture con un bosque encantado que redefine el tweed en siluetas etéreas. Esta colección fusiona savoir-faire técnico con narrativas fantásticas. Un debut que revitaliza la maison parisina en tiempos desafiantes.

Inspiración Natural
La invitación con un colgante en forma de champiñón y un teaser animado con animales del bosque tejiendo vestidos evocan un tono fantástico, reminiscente de Cenicienta. Blazy transformó la histórica nave parisina en una especie de bosque encantado, dominado por elementos naturales como gigantescos champiñones y un entorno inspirado en cuentos de hadas, que funcionó como metáfora visual de un nuevo capítulo para Chanel. Este regreso a lo orgánico contrastó con su anterior colección, más cósmica y conceptual, acentuando un vínculo con lo simbólico como eje creativo.



Tejidos y estructuras etéreas
En la pasarela, el corazón de la haute couture se manifestó en la exploración de materiales ultraligeros y altamente elaborados. Blazy eligió empezar con tonalidades neutras y translucidez, permitiendo que la artesanía de los bordados y aplicaciones surgiera como protagonista de cada prenda. Blazy también jugó con contrastes cromáticos y materiales, desde los tonos nudes y transparentes hasta explosiones de color como el naranja intenso en medias o detalles, marcando un dinamismo visual.



Códigos reinventados
Aunque Chanel es sinónimo de tweed, en esta colección las texturas fueron reinventadas. Aparecieron integradas con motivos florales, extendiendo una narrativa de metamorfosis botánica. Los accesorios siguieron la misma lógica: bolsas transparentes ligeros o zapatos bicolor con formas reinterpretadas que mezclan lo clásico y lo moderno. Estas piezas, aunque menos narradas que las prendas, refuerzan la visión de una haute couture que abraza el juego creativo sin renunciar a una utilidad contemporánea.



Una mujer redefinida
La haute couture de esta colección propone una visión de la mujer Chanel que trasciende lo estético. Una figura que se mueve con libertad, que es capaz de habitar tejidos translúcidos, siluetas fluidas y contrastes de materiales sin perder la sofisticación inherente de la marca.



Esta iteración de la alta costura muestra a una mujer que no es sólo espectadora, sino protagonista de su propio relato: cada prenda parece invitar a la narración personal, a la memoria.
El desfile de haute couture de Chanel Primavera-Verano 2026 marca un equilibrio delicado entre tradición y apertura a nuevas formas de expresión. Con raízes en la naturaleza, un simbolismo y enfoque renovado. Chanel vuelve a posicionarse gracias a una narrativa que honra la memoria de la casa mientras traza un camino audaz hacia el futuro.
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