Sin importar cuál sea el destino que visitemos en el mundo, si lo hacemos de la mano de Four Seasons sabemos que nos llevaremos un gran recuerdo y la mejor experiencia de por medio.
Y es que hablar de Four Seasons es hacer mención a su maestría en hospitalidad, atención a los detalles, mucha calidad y una gran estancia.

Bajo esta premisa y desde el corazón de Seúl, la capital de Corea del Sur se encuentra Four Seasons Hotel Seoul, un oasis urbano donde tradición y vanguardia conviven en perfecta armonía. El hotel se ha consolidado como una ventana privilegiada para descubrir la esencia moderna de la capital, desde su arte y bienestar hasta sus experiencias gastronómicas y culturales más exclusivas.

El toque Four Seasons: hospitalidad con alma
En el Four Seasons Hotel Seoul, el lujo se expresa en los detalles: un té de bienvenida servido con precisión, una sonrisa al cruzar el lobby, o una recomendación local que transforma una tarde cualquiera en una historia memorable.
El hotel invita a redescubrir el arte del bienestar y la conexión personal a través de la hospitalidad genuina, donde cada experiencia está diseñada con calidez y perfección.

Conocer Seúl de la mano de Four Seasons
A pocos pasos del hotel, los visitantes pueden recorrer las galerías Kukje, Hyundai o Hakgojae, explorar los mercados tradicionales de Gwangjang, o deleitarse con los cafés instalados en hanoks restaurados. Las posibilidades son infinitas.
La gastronomía dentro del hotel también es protagonista: desde el restaurante cantonés Yu Yuan con estrellas Michelin hasta H. Bar, donde los cócteles experimentales y delicadamente elaborados se inspiran en los ingredientes de temporada de Corea. Cada espacio del hotel celebra el diseño, la creatividad y la diversidad cultural que definen a Seúl como capital global del lujo moderno.

Vibrante, sofisticada y en constante evolución, Seúl se ha convertido en el epicentro cultural más influyente de Asia. Su energía se siente en cada rincón: en la arquitectura contemporánea, en los sabores que reinterpreta su gastronomía ancestral, en el auge del K-Beauty y en la calidez de su gente.